Durante los primeros años del
siglo XX los cambios que se generaban en el entorno empresarial eran demasiado
lentos, lo cual los hacía fuesen fácilmente percibirlos. Por ende, el entorno
que rodea a las organizaciones se presenta relativamente estable, con pocos
cambios, los cuales generalmente son predictibles. Gracias a estas
características del entorno los sistemas de gestión de las empresas se
centraban en asegurar únicamente en el crecimiento de su mercado y mantener la
estabilidad interna. Luego de la segunda guerra mundial, se produce un rápido
gran auge económico y desarrollo de los mercados que llevaron a la aceleración y
a un aumento significativo de la competencia internacional, lo que se convirtió
en un obstáculo para las empresas en alcanzar ventajas competitivas sostenibles
en el tiempo.
Durante los años 70 y 80 el
entorno empresarial en el mundo se hace cada vez menos estable. Los procesos
organizacionales se orientan más hacia la calidad, y las organizaciones
comienzan a interrelacionarse más con su entorno, y empieza a tomar auge el
paradigma de la eficacia, ya en los noventa los cambios son más profundos y el
entorno llega a convertirse en dinámico, complejo y hostil. A esto se le suma
que el entorno se convirtió turbulento, más variable, incierto y complejo, los paradigmas
y planteamientos tradicionales parecen ineficaces para resolver los nuevos
problemas que plantea dicho entorno, surgiendo un nuevo enfoque que implica un
nuevo sistema de dirección: La Dirección Estratégica.
Pero no solo es necesario
cambiar los paradigmas que las empresas tienen de su entorno, es de vital
importación que se cambien la forma de diseñar las estrategias y como se
aplican, ya que en muchos casos las
empresas aparentemente tiene su estrategia pero no existe dentro de la misma ni
claridad sobre como es la mejor manera de desarrollarla dentro del modelo de
negocios de la empresa.
Para evitar el inminente
fracaso en la aplicación de las estrategias el experto David Norton en el tema
de aplicación de estrategias de negocio. Nos brinda 5 puntos claves. El
primero es la Dirección, la cual
Implica que en toda la organización debe haber un equipó cuyo trabajo
principal y exclusivamente sea el
seguimiento y la aplicación de la estrategia en todas sus fases, con esto se
podrá monitorear el comportamiento de las mismas. Segundo, Motivación, la cual implica que cada trabajador de la
empresa y sin importar el cargo, debe conocer las estrategias de las empresas y
aportar desde su puesto de trabajo. Tercero, la Alineación, en la cual es de vital importancia que todas las áreas
y proceso dentro de la empresa estén alineadas con las mejores prácticas para
la aplicación correcta de la estrategia. Cuarto, la Medición, en la cual se debe buscar mecanismos que midan si están
dando resultados dichas estrategias. Quinto y último pero no menos importante
el Liderazgo, lo cual implica que
dentro de toda la organización exista ganas de lograr las metas y cumplir los
desafíos planteados desde las estrategias, pero es sumamente importante que los
ejecutivos sean los más comprometidos con ella, ya que son los que pueden
motivar a los subalternos a realizar el mejor trabajo posible.
Aunque estos pasos pueden
ayudar y disminuir el riesgo del fracaso no significa que esté garantizado el
éxito al 100%, es necesario poner de su parte y lograr que todos los engranes
de la empresa funciones de manera adecuada y trabajar siempre con el mejor
talento humano, hace que las metas sean más fáciles de lograr.
No hay comentarios:
Publicar un comentario